Feb 142019
 

El acto que se llevará a cabo en Bogotá, en la Academia Colombiana de Historia, está enmarcado en la celebración de los 200 años del Congreso de Angostura que hace parte de la conmemoración del Bicentenario.
Este viernes 15 de febrero la Vicepresidenta de la República, Marta Lucía Ramírez y la ministra de Cultura, Carmen Inés Vásquez, acompañadas de la banda del batallón Guardia Presidencial, rendirán honores a los mártires neogranadinos caídos entre 1815 y 1819, durante la reconquista española.
El acto que se llevará a cabo en la Academia Colombiana de Historia (Calle 10 No. 8 – 95), está enmarcado en la celebración de los 200 años del Congreso de Angostura que hace parte de la conmemoración del Bicentenario del país que se lanzó el pasado 18 de diciembre en Pore, Casanare. En el evento se presentarán documentos históricos por parte del director del Archivo Nacional y se dará apertura a una exposición permanente de los mismos.
Asimismo, la directora de la Academia de Historia de Venezuela, Inés Quintero, compartirá con su similar de Colombia el contexto histórico de esta conmemoración y el significado que tuvo para las dos naciones el Congreso de Angostura.
                 Le puede interesar. Lanzamiento de la Conmemoración del Bicentenario de la independencia                         de Colombia 1819-2019. Ver video: “los rostros del Bicentenario”
 
Historia
El 15 de febrero de 1819, hace 200 años, se instaló en la ciudad de Angostura el segundo congreso constituyente de los diputados de las provincias libres de Venezuela y la Nueva Granada. Fueron 32 los diputados que representaron a las provincias de Guayana, Margarita, Cumaná, Caracas, Barcelona, Barinas y Casanare. Como la provincia del Casanare pertenecía a la jurisdicción del Nuevo Reino de Granada, sus tres diputados —Francisco Antonio Zea, José María Vergara y Vicente Uribe— fueron recibidos con complacencia por el presidente del Congreso, quien pronunció un discurso sobre la importancia de la unión de Venezuela y la Nueva Granada.
El discurso pronunciado por el general Simón Bolívar al instalar el Congreso de Angostura insistió en “la reunión de la Nueva Granada y Venezuela en un gran Estado”, que fuera capaz de construir una nueva nación que causaría la admiración del mundo. El nuevo Estado que establecería la Constitución habría de ser republicano, sobre la base de la soberanía del pueblo, con división de los poderes públicos, prohibición de la esclavitud, libertad civil y abolición de los privilegios, educación del pueblo y respeto a las leyes.
De esta manera, Angostura trajo al mundo de las instituciones el Consejo de Estado y la Segunda Carta Constitucional de Venezuela, pero también la autorización para que el general Bolívar marchara con los hombres de su mando a la campaña de la Nueva Granada, cuyo resultado militar, más contundente, se obtuvo en la Batalla de Boyacá, el requisito necesario para la creación de Colombia y la Ley fundamental de la misma.
Por tal motivo, la celebración de estos 200 años del Congreso de Angostura en el marco del Bicentenario de Colombia, este 15 de febrero, muestra que la ambición política del general Simón Bolívar comenzó a expresarse desde entonces, ya no desmedida como en el proyecto continental de Francisco Miranda, sino restringida a las provincias de un virreinato y de una capitanía general que alguna vez habían tenido jurisdicción sobre el extremo norte de Suramérica.
En este orden de ideas, todos los ciudadanos de este nuevo pueblo tendrían que aprender a decir con orgullo “yo soy colombiano” porque los tres pueblos integrantes no serían capaces, “ni en un siglo”, de constituirse por su parte en una “potencia firme y respetable”, un mensaje que todos los colombianos deberíamos retomar en la actualidad, pensando hacia futuro el país que queremos y la proyección como Nación desde la transformación del presente.
Desde entonces, la Constitución de Colombia determinó que los atributos de la nueva nación, Colombia, es ser esencialmente soberana, irrevocablemente libre e independiente de la monarquía española y de cualquier otro dominio extranjero, ajena al patrimonio de alguna familia o persona y el gobierno de Colombia sería siempre popular y representativo; y la administración del poder supremo estaría dividida en funciones legislativas, ejecutivas y judiciales como funciona en la actualidad.