Ago 022018
 

Foto:Ejército Nacional, Primera Brigada, Tunja

 

Con motivo de la posesión presidencial se realizó la ceremonia en el Puente de Boyacá el primero de agosto con la presencia de las fuerzas militares que representan a los batallones que pelearon por la libertad.

Los 199 años de la Batalla del Puente de Boyacá, no solo es un hecho histórico que enmarca la construcción de la República, es también un recuerdo de la lucha con sus respectivos sacrificios para formar una patria de equidad, basada en valores y principios, liderada por gente honorable; ideales por los cuales hombres y mujeres entregaron más que su esfuerzo para conseguir un lugar que permitiera mejor calidad de vida para sus habitantes. Sin embargo, quienes asumen los poderes ignoran los principios de lealtad y honorabilidad, abusando del poder para beneficio propio. Para derrotar estos parásitos sociales, se libraron batallas con costos muy altos, como los recordados el primero de agosto en el Puente de Boyacá.

Hombres y mujeres unidos por la gesta libertadora fueron recordados en este emblemático lugar de Boyacá, sin que se consiga ablandar los corazones de quienes ostentan el poder para gloria personal.

Hace 199 años 2. 850 hombres y mujeres pelearon para conseguir una República sin tiranos, pero la lucha solo permitió criar tiranos en la misma tierra. La maleza quedó en los campos y dio frutos prohibidos, haciendo de su propia gente, esclavos en la nueva sociedad.

Las Piedras de Pedro Pascasio, donde el juvenil héroe capturó a Barreiro, fueron testigos de la honestidad del criollo, de la valentía y espíritu libre de maldad, dispuesto a entregar su vida por el bien común. Pero 199 años después, el clamor del pueblo recrea a diario los años que motivaron la campaña libertadora.

La ceremonia del 1 de agosto de 2018 en el Puente de Boyacá es un merecido homenaje a los héroes que entregaron su vida y la de sus familias para conseguir una libertad que permanece esquiva en un país de prodigiosa riqueza. Bolívar como reconocimiento a estos nobles seres humanos, dictó el decreto conocido como la Orden de Boyacá, exaltando los Batallones, escuadrones y personas que participaron en la Batalla. Esta exaltación bien merecida se recuerda y se comparte con quienes merecidamente la pueden llevar en sus pechos, sin embargo, como el mismo campo de batalla, se profana sin pudor por quienes desconociendo el verdadero significado de lucha libertadora, arremeten contra su propio pueblo.

La celebración del bicentenario se acerca sin pena ni gloria, los cuantiosos recursos tomados de la sangre de los criollos, continúan su desfile por las arcas de quienes se escudan en el poder para incrementar su felicidad a costa del dolor patrio.

Un año más de una batalla que solo recuerda los sacrificios de valientes con ilusiones frustradas en una patria perdida en las cuentas bancarias de unos pocos.

Felicidades para los soldados de Colombia que heredan la valentía y honor patriota.

Foto:Ejército Nacional, Primera Brigada, Tunja