Abr 162018
 

20180413_195632_resized

Superó todo pronóstico y se vivieron momentos de gran expectativa con las pujas para conseguir las mejores obras.

 

En Turmequé Café Cultural, se realizó la primera subasta de arte abstracto de la artista Dilsa Jiménez, con una colección muy variada y donde se puede apreciar su fuerza y sentimientos que comparte desde su trabajo artístico.

 

A las siete y treinta se dio el primer aviso de inicio, dando tiempo a los compradores que habían apartado espacio para estar presentes en esta subasta de arte; la lluvia retrasó un poco el inicio pero sin bajar los ánimos; mientras el público aguardaba el primer golpe del martillo, se degustó el café que se recomienda en Turmequé café Cultural, un espacio donde el arte y el café boyacense se llevan muy bien.

 

La puja inició con cien mil pesos por el primer lote, tímidamente se proponían diez mil, veinte o cincuenta mil sobre el precio inicial, con cada uno de los lotes que se enseñaban en la pantalla o bien si se deseaba apreciar el cuadro directamente, podía hacerse; con el paso del tiempo se presentaron momentos de gran tención por obras que iniciaron con bajos precios y tanto telefónicamente, como por los medios de comunicación ubicados estratégicamente en las salas para que se pudieran apreciar las obras, se sentía el deseo por poseer uno de estos cuadros que sin lugar a dudas con el tiempo superará el valor de compra.

 

La adaptación de la Sala Diego de Torres y Moyachoque, se convirtió en un verdadero campo de batalla artístico, la puja por las obras se ponía tensa a la voz de Jhon H, cuando iniciaba el conteo que terminaría en martillazo para entregar la obra al mejor postor; sin embargo la tención no superó la decencia y cordialidad que identifican el ambiente cultural.

 

La lluvia y frio tunjano pasó a un segundo plano y finalmente no se sintió, los golpes del martillo se repetían con frecuencia hasta que las obras desfilaron sin descanso con sus compradores felices y orgullosos de llevar una gran obra de arte a sus hogares.

 

Los objetivos se superaron por varios aspectos, primero porque se logró vender toda la colección que se expuso desde el cinco de marzo, hasta el 13 de abril; segundo, porque siendo la primera vez que se hace una subasta artística en Tunja, los coleccionistas y primeros compradores de arte, no dejaron sino el recuerdo; tercero, el valor del trabajo de la artista Dilsa Jiménez, se valorizó más, tanto que sus obras expuestas en galerías de Bogotá y Medellín, han tenido que subir sus precios.

 

Puede decirse que quienes adquirieron obras por los precios del 13 de abril de 2018, son afortunados ya que la artista cada vez vende a mayor precio sus obras. Estamos hablando de una artista tunjana, egresada de la UPTC y que ya posee un importante recorrido internacional donde su obra adquiere gran importancia en la medida en que su experiencia y calidad se va superando.

En cuanto a los precios logrados en esta primera subasta, doy fe que se contó con suerte ya que quise encargarle una obra similar a las subastadas el 13 de abril y el precio subió considerablemente, además que me ha dejado en zona de espera por la cantidad de trabajo que tiene por entregar, así que faltó haber llevado el dinero para adquirir una de estas obras que no solo se verán muy bien en un buen espacio, sino que no será muy fácil adquirir –por lo menos en poco tiempo–, obra de la maestra Dilsa.

 

Si bien el arte abstracto no es muy conocido en Boyacá, si está consiguiendo una buena cantidad de seguidores, así se comprobó con la subasta. No todas las subastas tienen el gusto de vender todos sus lotes, menos cuando se hace por primera vez, pues tenemos que reiterar que en Tunja se consiguió hacer una gran subasta con la primera salida. Ya no es valido pensar que solo con artistas extranjeros podrían cumplir estas expectativas, en esta oportunidad lo consiguió una artista de la capital boyacense que posee un espíritu que en poco tiempo puede estar entre las listas de artistas como: Mondrian, Kandinsky, Pollock, Charline, Kligman, entre otros.

 

Pero más que llegar a formar parte de las listas de los grandes artistas abstractos del mundo o conocer los tres componentes de la técnica de la pintura abstracta, es poder sentir el sentimiento del artista, apreciar la obra por la conexión que se logra con el artista; como diría Kandinsky, el arte debe expresar el espíritu, la realidad interior, los estados de ánimo, los sentimientos.

 

Si bien los pintores que influencian a Dilsa son: Willem de Kooing, Gerhard Richter y Vicky Newman, o que se inspire en la literatura de T.S.Eliot o en la música de Robert Cshumann,; la verdad es que para apreciar una obra de Dilsa Jiménez, solo hay que permitirse sentir.

 

photo