Mar 132018
 

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Con una reunión en su casa natal, la Academia Boyacense de Historia, historiadores y representantes de la UPTC, recordaron parte importante de la historia del General y el aporte que hizo para el desarrollo de Colombia.

 

No fue un hombre perfecto, imposible encontrarlo entre los mortales y menos entre la clase de polítiqueros que se han tomado el poder, muy lejos están de hombres ilustres, preparados y visionarios que pensaban en su patria como una unidad para construir Nación fortalecida con espíritu patriótico.

 

Próceres, líderes, patriotas que entregaron sus vidas y las de sus familias para conseguir un territorio libre y soberano, con vergüenza tendremos que decir que su gran hazaña fracasó y sus sacrificios fueron en vano, finalmente la honestidad perdió la batalla.

 

Las últimas acciones para construir un gran país quedaron en los esfuerzos del General Gustavo Rojas Pinilla, recordaron los historiadores durante la tertulia en la casa que administra la UPTC . Las memorias que compartieron incluía la construcción de vías y carreteras, el gran aporte en la educación, con la creación del SENA; los estudios con privilegios en la UPTC, donde se entregaban becas que cubrían, alojamiento en residencias universitarias, alimentación y el mismo estudio, más un auxilio de 15 mil pesos, utilizados generalmente para lavado de ropa, cosas de aseo y el dinero que se podía ahorrar, podía ser utilizado para invitar a la novia a tomar un café, complementan los historiadores en la sala de juntas en el segundo piso.

 

Muchos logros obtenidos, mismos que se desconocen por el afán de poder y donde la característica colombiana es destruir el trabajo que otros hacen para que su antecesor se vea como un inepto y exaltar su presencia en el poder. Con estas formas deplorables de actuar, difícilmente se puede pensar en la construcción de un país y menos en una buena estructura social.

 

Estas formas de actuar son ancestrales y heredadas de la mediocridad; así lo demuestra la forma como se podía votar por la época de 1895, en este tiempo solo los hombres podían votar, con la condición que supieran leer y escribir, quienes no contaran con estas ventajas, tendrían que poseer un capital superior a ($100 000) cien mil pesos. Pero quienes no tenían ese capital, podían demostrar que sabían leer y escribir. La prueba se hacía ante un delegado de la alcaldía que dividía en dos filas a los asistentes; una de liberales y otra de conservadores. Cuenta Gustavo Bolívar en su investigación “Así se roban las elecciones en Colombia”; a los conservadores les pusieron a leer palabras como: casa, sol, luna, mamá y papá, mientras que a los liberales les exigían leer palabras como: “particularisímamente”, si el personaje no la leía fluidamente, se negaba el certificado electoral. Por cosas como esta se tiene en la historia guerras como la de los mil días.

 

Las memorias se recuperan con los historiadores para no volver a repetir las mismas estupideces, pero mientras la población insista en continuar en la ignorancia de su propia historia, se está condenado a elegir a los herederos de los ladrones que han estafado al país por tradición familiar, o por mequetrefes que aprovechan pescar en río revuelto para conseguir, dinero y poder.

 

La historia del país se recupera con personajes que la saben y comparten en espacios como la Casa Rojas Pinilla, allí precisamente, Martha Galindo recordó que en 1954, el general aprobó la ley que permitía a las mujeres votar, por lo que en la misma casa se tendrá un espacio especial donde se puede, no solo recordar la historia, también es para construir una nueva, donde hombres y mujeres aporten para crear una mejor Nación, sin perjuicios, ni egoísmos.

Por estas fechas para conmemorar el aniversario del natalicio del General, se tendrán tertulias, actividades académicas, exposiciones, reuniones con las mujeres que integran la Mesa Panamericana, con la vida y obra del General, destacando el aporte a la educación en Colombia.

 

En la tertulia del lunes 12 de marzo de 2018, se recordó que con el plebiscito del 1 de diciembre de 1957 las mujeres pudieron votar por primera vez, gracias a la reforma de la constitución política de Colombia, el 27 de agosto de 1954. Con lo cual se conmemoran 60 años de voto femenino.

En esa reforma, se entregaron las primeras cédulas de ciudadanía a mujeres que se identificaron con el número uno, o 20 millones uno, correspondió a la esposa del General Rojas Pinilla, la antioqueña Doña Carola Correa de Rojas Pinilla; la 20 millones dos, para su hija, María Eugenia Rojas y la número tres, o 20 millones tres, fue para la primera mujer en ocupar el cargo de Ministra de Educación, Doña José Fina Valencia.

 

La tertulia del 12 de marzo terminó invitando a la próxima inauguración de la exposición permanente de algunos objetos de la habitación del General Rojas Pinilla.

 

En cuanto esté el guión museográfico, se podrá abrir al público y se tendrá un espacio más para recordar la historia que tanta falta hace.

Recordar la historia, permite escribir mejores páginas.

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