jul 172017
 

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Es posible tenerla en una de las principales plazas, con los olores y sabores que identifican al café boyacense y que se abre espacio en el mercado nacional con visión internacional.

 

Hablar de café en Boyacá no es tan fácil, porque no existe una cultura del café, pese a que Colombia es conocida como el país cafetero, sin embargo en el departamento con gran actividad agrícola, también hay café, producto que está abriendo mercados y que es bastante desconocido por los habitantes del departamento.

 

Para el boyacense lo más cercano a la cereza que identifica al país, es un tinto; si se pide café, normalmente en las cafeterías llevarán una mezcla de leche con tinto.

 

Pero desde hace unos años, está despertando la cultura cafetera, promovida por un grupo de emprendedores de Boyacá que se resisten a que la identificación del colombiano se quede solo en nombre y se reconozca un par de departamentos con el café.

 

El origen del café de acuerdo con los estudios, está en el Sudeste de Etiopía, sur de Sudán y norte de Kenya. Es considerada una especie tetraploide (posee 44 cromosomas). Según estudios el café apareció poco menos de un millón de años.

Algunas historias cuentan que los esclavos que se llevaban de Sudán a Yemén y Arabia desde el puerto de Moca, comían la rica parte carnosa de la cereza del café. Así se fue expandiendo por muchos lugares de África y el mundo.

El café llega por primera vez a América del Sur a Surinam en 1718, llevado por los holandeses, quienes continuaron haciendo plantaciones de café en Guyana francesa y en Pará, Brasil.

En Colombia los departamentos conocidos por ser productores de café son Quindío, Caldas y Risaralda. En el caso de Boyacá, siempre ha sembrado pero casi todo el producto se compraba en Santander y Cundinamarca.

Ahora las cosas están cambiando, se está produciendo y comercializando con marcas nacidas en el departamento; una de las marcas conocidas es Café Manta Real que, no solo comercializa el café como iniciativa de un emprendedor boyacense, también está enseñando a consumirlo y que los boyacenses aprendan a tomar un buen café., lo explica Jonathan Chaparro propietario del Café Manta Real que se encuentra a un costado de la Plaza Seis de Septiembre en Sogamoso.

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Para Jonathan el café se convirtió en pasión, por lo que se ha puesto en la tarea de aprender los secretos que lo definen como la bebida de los dioses.

Cuando entren al Café Manta Real, sentirán unos aromas deliciosos que invitan a tomar esa bebida que así como anima, también hace amigos y en este espacio se siente un ambiente tranquilo, familiar, como en casa.

El lugar en general es muy agradable, donde el visitante puede conocer la variedad de métodos de extracción del café como el Syphon, una forma alemana de 1830: Consta de la suma de presión, infusión y temperatura se combinan en este método para realzar sabores frutales y aromáticos. Con este proceso se obtiene un café pleno de sabor y sin sedimentos.

 

Aprender un poco más la preparación del café y disfrutarlo, es una de las tareas pendientes de los boyacenses, teniendo en cuenta que se está destacando a nivel nacional y hay un grupo de empresarios que ya exporta a Europa y Estados Unidos.

Como recomendación para quienes acostumbran a tomar tinto, primero no es una buena bebida, segundo puede hacer daño al organismo; caso contrario al café que posee bastantes beneficios, si se consume con la adecuada preparación y sin azúcar, no solo se puede disfrutar de un delicioso sabor, es que en verdad se siente bastante energía cuando se consume un buen café boyacense. En la mayoría de las oportunidades a las personas les parece costoso pagar 1.500 o 2.000 pesos por un buen café, pero vale mucho la pena.

 

Es importante complementar que la buena atención es muy importante en un establecimiento y en Café Manta Real, no solo por el buen café se regresa. Apoyar la empresa de casa es importante y este tipo de empresas lo merecen.

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